| Tres poemas
inéditos escritos sobre páginas de un ejemplar del libro
de Jaime Reyes --Isla de raíz amarga, insomne raíz/ Al
vuelo del espejo un río-- El libro es propiedad de Luis Manuel
Vaca, a quien agradecemos su colaboración. El pellejo resbalándose del alma ¿Los ojos? Inyectados en sangre. 25/III/92 A No cierro los ojos aunque Luzbel me ordene enterrar mi alma en el horno volátil de 1 camisa de fuerza Como quien ya sembrado exuda delirios serpentinea grietas arrojando al precipicio la mirada & la cadencia Hijo a retazos de la bruma Heredero de la fórmula alquímica tripas-corazón Arrumbado chaneque hipnotizado Aprieto las quijadas me deshueso Riego mi desmorone el chorro hirviente de mi manguera rota B Rombos rojos el impulso Ensalada de triángulos la huella Escribo con las uñas Con el último hálito del alma Chilla atormentado mi plumaje mi patín La pista la robo al tembloroso pulso de las fintas C No ha dejado de cantar mi voz Mario Santiago 3/IV/92 A Sobre las nubes de éter & basura que le levantan las venas a las vías del tren Flotan mi desesperado feto mi precoz cadáver sin lograr reconocerse ni en el ojo desangrado de la lluvia Aquí donde curten su agonía 1 000 palomas y zapatos Colgando de la sombra de mi rostro B Como 1 mano que emerge desde el viento de esta laguna inmensa a la que apodamos Realidad Ensoñando al galope de las tripas la otra imagen de estas ruinas que 1 día fueron altas montañas & altos bosques C Antros donde la Divinidad no permitía en absoluto ni ½ interrupción La emplumada ciudad de la conciencia en vuelo El excesivamente castigado territorio mexicano Playas interiores que hoy sofoca 1 muro de cascajo me cobijo tras la puerta que siempre ha de estar abierta D Esparciendo todos & cada uno de los soplos que agitan las caderas coaguladas de Dios Esta luz encendida Este flamazo Gota de sangre suspendida Se difumina se hace presente entre las costillas reventadas de 1 silbido Huellas/ olores Puntas de obsidiana Que penetran a la alucinación en su ensenada Se rasca se frota la ola en su fugacidad en su dolor Gaviotas vagabundas picotean la materia acumulada que obstruye su explosión: su partitura Arde en su azufre contarrelój la sed del paso F La certeza de besar su combustión Arranca el viento La humedad que falta (…) 1 armónica 2 martillos 3 culebras de impecable cascabel (…) |